¿Por qué mantenerse hidratado?

Seguramente ya sabréis que el agua es el componente más abundante de nuestro cuerpo y que es un nutriente que no aporta calorías. Es por ello que resulta imprescindible para regular la temperatura corporal, eliminar sustancias de desecho, lubricar las articulaciones, etc. Vamos, que nos moriríamos antes de sed que de hambre.

 

Ingerimos agua directamente o a través de otras bebidas pero también con los alimentos que contienen agua en mayor o menor medida. Además, las propias células también producen agua como resultado de su metabolismo.

 

Pero ¿dónde va a parar toda esa cantidad de agua?. Básicamente a todas y cada una de nuestras células (2/3 del agua de nuestro cuerpo) y al medio extracelular. Es decir, el agua se distribuye por los tejidos y órganos que forman nuestro cuerpo en proporciones variables. Por ejemplo, el cerebro humano está compuesto de un 95% de agua, la sangre contiene un 82%, el músculo un 75%, ….El tejido graso es el que contiene menor proporción de agua con diferencia (sólo un 10%).

 

La siguiente pregunta es: ¿hasta qué punto es tan importante este balance de agua?. ¿Te sorprendería si te dijera que un descenso de un 2% del agua corporal puede alterar la coordinación neuromuscular, disminuir la concentración y causar letargo?. Pues sí, eso y mucho más. La deshidratación puede reducir también nuestra resistencia, disminuir la fuerza, producirnos calambres y reducir la respuesta muscular.

 

Aunque no tengas sensación de sed, recuerda que es vital ingerir al menos dos litros de agua al día (ten en cuenta que las frutas, verduras y hortalizas contienen gran cantidad de agua que también suma).

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